la pregunta por medio de Imágenes
Esta imagen la tomé en la nueva santafe, lugar en donde transcurrió gran parte del laboratorio con el grupo de danza integrada
Me recuerda otra imagen, y un momento, en donde quise probar con Mariluz el dibujo en el espacio..
Aquí la sesión la preparé trayendo papel, pinturas.. penando que podríamos hacer lo que hacemos, pero untándonos los pies.. y pues no sucedió. Maryluz no ingreso nunca, se quedo en el borde, nos miraba.. entonces aquí yo improviso, bailando dejando que entonces la sesión sea, nosotros bailamos y tu observas…
Esta foto es de 2014. La clase de danza integrada. Aquí participaron los gemelos , Angélica y Gabi y habían algunos egresados.
Esta imagen me hace pensar en que, si o sí, la pauta dada toma un rumbo único en estos grupos diversos, bien sea por que son dos bailarines y sienten que necesitan agotar posibilidades, o por que uno de los participantes me parece que no comprendió el ejercicio.
Entonces debo improvisar, entra cada uno a encontrar cual es su manera o a luchar con el otro.
A los estudiantes de AD les digo: si en algún momento no escucho o no entendí la pauta (la voy complejizando sin que ellos se detengan) que hago? Pues en la clase de improvisación, Improviso!
Y esta es la clave desde la apuesta de danceAbility, y es que al final, lo que suceda va a estar bien, pues no hay un ideal, un modelo, lo que hay es el deseo de encontrarnos en la danza, la danza que esta siendo es la que fue.
Esta fotografía muestra (representa) una escena que por mucho tiempo he traido a colación..
Ella es Ginna y es egresada de danza.. y el es Raul Lagomassini en el 2014 (o 2013)
Primeros años de conocernos con los Lagomassini
La pauta de improvisación era tocar al compañero y (no recuerdo bien que, pues podría habr sido: y su compañero aleja esa parte del cuerpo, o su compañero mueve esa parte del cuerpo… tal vez era a lejar..)
Y ellos dos hicieron pareja. Inicia el ejercicio y veo en algún momento a Gina de tras de Raul por todo el salón.. por qu Raul no se dejaba tocar. Era muy gracioso pero además me dejaba ver que eran dos mundos encontrándose.. en esa dificultad de entenderse..
Pues ella no dejaba de perseguirlo, ella necesitaba tocarlo, y definitivamente Raul no quería.
Lo que me hace pensar con respecto a la improvisación es que me devuelve a mi la pregunta por que la manera de estar en el espacio, que también es la manera en la que he aprendido a estar (expectativas, egos, búsquedas) o en el caso de Raul, es la manera en que me siento cómodo.
Para Raul, sobr todo al inicio era necesario llegar, saludar y tomarse un buen tiempo para empezar. Un buen tiempo significa su tiempo.. sin presiones y de acuerdo a su estado en ese día.
Entonces aprendimos que al iniciar, hacer el círculo en el piso, algunas veces aun no era su tiempo de entrar.. miraba a la ventana y conversaba consigo mismo.
Cuando iniciábamos el circulo, le hacia el llamado de nuevo e igualmente había que dejar que encontrara su tiempo. Esto significaban unos círculos abiertos, como insinuando que allí estaba su lugar para cuando quisiera llegar.
Y efectivamente llegaba y saludaba y se involucraba.
Con él el aprendizaje fue , saber esperar sin ansiedad, no presionar (de parte de ningún participante) pues podría significar retroceder en su proceso de ingreso al espacio.
Igualmente el convivir con la conversación permanente, sobre todo al inicio, una discusión consigo mismo frente a la situación, avalarla como parte de la musicalidad del espacio y continuar.
Tiempo después al terminar una ronda y comenzar a calentar segmentos del cuerpo, el se decidía a decir: ahora si llegué, comencemos!!!!
Entonces la clase comienza para cada uno cuando comienza.. De allí que fue surgiendo entonces la importancia de establecer un espacio contenedor, en donde cada cual pudiese ir llegando y encontrando su manera de entrar e iniciar.
Algo que no sucede en una practica habitual, pues el tiempo lo define el docente.
Creo que para la fecha de la imagen, yo aun no había implementado esta forma de iniciar: la ronda.
Creo que la ronda permite transitar, la música cálida me acoge y me da tranquilamente una manera de ingresar desde mi individualidad, pero tomado de la mano de otro, voy sabiendo que no estoy solo y entonces poco a poco me puedo dejar contagiar del otro y poco a poco incluso generar complicidad y todos comenzamos a hacer parte de un grupo.
El grupo acoge y contiene. Aquí hay otra clave para mi.
Pero esto no le pertenece la improvisación como técnica de la danza. Podría rescatar que lo que resalta en la improvisación es en la sintonización y escucha del grupo que es necesaria para improvisar. El tema es que tomarse de las manos en algunos espacios, es transgresor, nos da miedo, es de las rondas.. es de los niños.. me están viendo todos..
Del contacto de la ronda llego a esta imagen. El contacto que para la improvisación es un elemento importante pues explora directamente otro tipo de comunicación. Sentir el peso del otro o que el otro contacte una parte de mi cuerpo, como que enciende desde ese estimulo, la sensación y percepción mía en esa relación.
Curiosamente lo que para algunos podría ser lo más complejo (el contacto para Raul al inicio) para Mary fue lo que fui descubriendo que la conecta.
Aquí Astrid co Mary.
El contacto en grupos de personas en donde alguna persona no ve, se convierte en una herramienta importantísima para establecer las relaciones.
Para las personas videntes, abre otro mundo de posibilidades perceptivas que enriquece sus posibilidades para improvisar. Estas estrategias a mí, como docente, también me han abierto más posibilidades de exploración, y ahora en la virtualidad, muchas de esos descubrimientos en el hacer y poner en juego las premisas, me han servido para entrar en el lenguaje virtual y proponer.
Creo que como improvisadora suceden unas cosas y como docente otras.
Como intérprete, es un espacio para sumergirse y jugar infinito. Entrar en conexión y juego con los otros para mí es fascinante. En grupos en donde mi compañero es desconocido y sus modos de estar también, hace que surja en mi una curiosidad muy grande que hace que el juego sea más interesante. Eso de querer encontrar al otro, descubrir los pequeños gestos de interacción, las otras maneras de interpretar y comprender, lo que nos es dado en el mismo espacio. Es abrir la puerta a universos que no se agotan en las pautas conocidas.
Como docente esto me ha permitido comprender que soy docente improvisadora. No solo de la improvisación, si no de la creación de ese encuentro.
Estas experiencias de diferentes alternativas sensibles y sensoriales, me han hecho armar una gama de posibilidades con tonos y matices. Un constante transitar de lenguaje a lenguaje para detonar experiencias.
Es así que un ejercicio planteado inicialmente de una manera, al encontrarme con una dificultad o una limitación (puede ser desde el comunicativo hasta el no contar con luz, no contar con espacio o con sonido etc), o un grupo determinado de personas) en el momento de proponerlo surgen otras alternativas. Surgen de la capacidad de improvisación de docente. Que ya tiene experiencia en esos trayectos y lo nuevo se presenta en el encuentro único de la clase, que le plantea situaciones para dar respuesta.
Aquí la música puede resolver algo, ayudar a transitar, permitir un enclave para alguien.
La consigna que aclara (muchas veces confunde y por eso Alito plantea la importancia de ser claros y sencillos en el lenguaje) y permite, abre la ventana a que se permitan algo ( se permitan que no sea lo que esperaban, se permitan no sentirse a gusto,) por que ese lugar incomodo, raro, fuera de lo común, es lo que también plantea la diversidad.
No puedo dar por sentado algo, no lograré terminar de descifrar a ese otro, pero no necesito hacerlo, saberlo, comprenderlo en su totalidad, si no estar presenciarlo para dialogar desde lo que es en ese intercambio (no lo que ha sido, hace, piensa o sabe)
Este taller es el inicio del laboratorio que surge luego del periodo con la clase de 1 persona. A la que invité a Mary y a Daniel y Raúl.
Esa clase es el detonante de comprender que el lugar mío, era un lugar en el borde de lanzar se a algo, el lugar de los misterioso y desconocido que es el encuentro y que era cada uno de esos encuentros.
Yo no podía se no traer mi maleta de “gato cósmico” lista. Esa maleta incluía experiencias, emociones y algunas veces materiales.
Llegar, escuchar, sentirme y sentirnos desde allí, lanzarme al tobogán de la incertidumbre y en el trayecto ir sacando las herramientas que me permitían seguir viajando durante esas horas de encuentro.
Entonces es un lugar del borde e incertidumbre que genera miedo, pero que a mí particularmente me seduce y encuentro fascinante. Creo que es lo característico de la improvisación, que no sabes que sigue, lo que sigue se esta dando y terminas es con una sensación, una experiencia y no necesariamente con haber logrado una imagen o una forma.
Entonces dar la clase es una experiencia al borde en la que voy transitando como cuando estoy en el escenario, se va armando y estoy en otro estado.
Esto me hace pensar ahora en por qué me molesta tanto una interrupción en una clase de estas.
Me desconecta y allí me desoriento. La vulnerabilidad
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